Se ha
convertido en toda una revolución en la marca. Su diseño de gran
personalidad y su excelente calidad-precio le han generado una gran
demanda de compra desde el inicio de su comercialización en septiembre
de 2007. En Valencia, su concesionario oficial, Cars Valencia, ha sido
partícipe de este éxito. Ahora, precisamente mediante Cars hemos tenido
la oportunidad de comprobar directamente el por qué del fenómeno Gran
Turismo. En nuestra prueba pudimos valorar el hecho de que el Gran
Turismo no es un deportivo al uso, sino que ofrece mucho más. Con su
excelente reparto de pesos es capaz de darnos divertidos momentos en
carreteras muy reviradas -incluso de montaña- al tiempo que podemos
conducirlo a diario incluso por la urbe con todas las comodidades
necesarias. Recientemente se comercializa una versión "S" del Gran
Turismo de mayor radicalidad deportiva.
Nació para competir de
tú a tú sobre todo con el Jaguar XK, pero también con el Mercedes CL y
el BMW Serie 6, pero sobre todos estos aporta una cosa muy importante,
su nombre. No es lo mismo decir que tienes un Maserati en el garaje que
un modelo de aquellos. Si además sumamos que esconde bajo su capó un
motor Ferrari y que el precio es competitivo (alrededor de 120.000
euros) ya tenemos prácticamente las esencias de su éxito, aunque falta
una muy importante: el diseño. Ahí está el tópico de que el diseño
italiano siempre es un aliciente. Pero no nos engañemos, el Maserati
Gran Turismo va más allá. Es una obra de arte. Pintores italianos hubo
muchos, pero pocos como Miguel Ángel. Así es este Maserati, lo mires
por donde lo mires rezuma arte, pero si además observas el conjunto de
su frontal estás perdido, te cautiva. Ha recibido innumerables
galardones por ello y no me extraña. Merece sólo un premio por esa
enorme calandra cóncava con el poderoso tridente en su centro, otro por
sus seductoras ópticas delanteras y más también por las traseras
compuestas por 96 luces LED subrayadas por las cuatro imponentes
salidas de escape. Se nota a la legua, me enamoró. Pero no sólo a mí,
sino a cada uno de los amantes de los automóviles que se encuentra a su
paso. Todo es nuevo en este Maserati, pero las tres tomas de aire
laterales delatan intencionadamente su origen. Sólo cuestionaría la capacidad del maletero, que en mi opinión podría haber sido mayor sin perjuicio del diseño exterior (unos centímetros de más son muchos litros de capacidad más).
Dentro las
cosas, no son mucho peores, pero sinceramente no son acordes con el
diseño exterior. Era díficil de conseguir para los ingenieros de
Maserati, como es lógico. Pero no hay queja. Todo en su sitio, buenos
materiales, un volante perfecto en tacto y manejo con unas levas tras
él que todavía sueño acariciar. Inmejorablemente ubicadas, están
forradas en suave piel, para deleite de nuestros dedos. Era fácil
sentir su atracción a tocarlas aunque no fuera necesario cambiar de
marcha. Sólo pondría un pero a los acabados del salpicadero, de
inmaculado diseño pero de encajado mejorable. El espacio para los ocupantes es excelente para todos, incluso para los de las plazas traseras que, sin disfrutar de las grandes comodidades de una berlina, viajarán de un modo más confortable que en otros coupés de su competencia.
El Gran Turismo no es un deportivo ligero, no es un
Ferrari F430, ni lo pretende. Pero sorprende su comportamiento, da
sensación de ligereza. La clave está en su perfecto reparto de pesos.
La combinación del chasis con los soportes de las suspensiones
delantera y trasera y el motor (delantero central) distribuyen los
pesos al 49% delante y al 51% detrás. Este hecho, tan simple, hace que
luego las reacciones de este Maserati sean perfectas, incluso en
carreteras donde otros quedarían en evidencia. Para mayor optimización,
el Gran Turismo que probamos montaba la suspensión opcional Skyhook,
modulable a confortable o deportiva a través del botón Sport. Ésta
mejora el paso por curva y complementa el comportamiento en la
suspensión de serie para evitar hundimientos en frenada y cabeceos en
el frontal en aceleración. El botón Sport también actúa sobre
la centralita del motor, el control de estabilidad y el cambio, para
volverlo un 40% más rapido en ejecución. La caja de cambios -de
perfecto funcionamiento- en este caso está fabricada por ZF, pero tengo
curiosidad en comprobar cómo funciona la del Gran Turismo S, herencia
de la Superfast de Ferrari. Por cierto, siempre conduje con el modo
Sport activado, pues ni el coche se mostró radical por ello y en modo
normal, parecía todo funcionar demasiado lento.
Sólo tengo un pero a la parte dinámica del Maserati Gran Turismo y es
referente al tacto de sus frenos. Nunca fallaron, pero nunca me dieron
confianza al primer pisado del pie. Quizá sea un problema de pastillas
-incluso sólo en nuestra unidad de pruebas-, puesto que dispone de
cuatro discos autoventilados perforados de gran tamaño (330 mm).
Alguno se preguntará porque a estas alturas todavía no he hablado del
motor, pero es que sinceramente pasa sin pena ni gloria y creo que eso
es lo que busca precisamente la marca. Sí, es un V8 de origen Ferrari.
Ofrece la nada desdeñable cifra de 405 CV y 460 Nm de par y sus prestaciones son buenas: 0 a 100 km/h en 5,2 segundos y 285 km/h. Funciona
perfectamente en todo momento, estira sin excentricidades y tampoco
suena con demasiada personalidad, aunque cuando le damos algún golpe de
gas en parado a ciertas revoluciones sabemos que ese motor no es de un
coche alemán, quizá se adivine incluso su origen Ferrari (algún
"ferrarista" apasionado incluso es capaz de distinguirlo con los ojos
vendados). En definitiva, pasa tan desapercibido que la propia Maserati
no le dedica demasiadas líneas en su catálogo. En el caso de la versión
S, todo cambia, a pesar de que "sólo" incrementa su potencia en 35 CV
(440 CV para el S).
Otros aspectos donde el Maserati Gran Tusirmo puede mirar de tú a tú a sus rivales es en tecnología y seguridad, en este caso tanto activa como pasiva. Posee controles de estabilidad, tracción, etc. y todos los airbags necesarios en caso de un indeseado impacto. Monta de serie faros adaptativos y su sistema multimedia denominado MMM (Multi Media Maserati) con pantalla de 7" no es de difícil manejo. Opcionalmente se puede incluir el Surround Sound System de Bose, indispensable para estos coches.
No he entrado en la personalización del Gran Turismo, pero es evidente que en estas marcas son casi infinitas. En el exterior lucían las llantas de 19" de serie, perfectas para mí, y sólo suspiraría por las de 20" de la versión S, que no sé si son posibles de montar en el estándar.
Resumiendo, no me extraña el revuelo que ha creado el Maserati Gran Turismo: entra por los ojos, entra por técnica, por tecnología, por prestaciones, por polivalencia y, muy importante también, entra por precio.
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